domingo, 3 de enero de 2016

Muerte en fiesta clandestina: imputado es asesor de Macri y Vidal

Uno de los organizadores e imputado del fallecimiento de la joven Jessica Uscamayta en la fiesta clandestina, Raúl "El Peque" García, mantendría una estrecha relación con los gobernantes de Cambiemos. No sólo tiene fotos junto a Maria Eugenia Vidal, Gabriela Michetti y el mismísimo Mauricio Macri, sino que estuvo en el escenario durante el triunfo presidencial.

La gobernadora bonaerense del PRO María Eugenia Vidal, se rodeó de muchos asesores de campaña, con los cuales trabó amistad. Uno de ellos es el play boy Raúl Ismael García, alias “El Peque”, uno de los imputados por el fallecimiento de la chica ahogada en una fiesta privada, por negligencia de los organizadores.

Carismático y vendedor de humo, el gigoló conocido como “El Peque” conoció a Mariu Vidal y enseguida se hizo cercano a su entorno, gracias a los buenos conceptos que el actual intendente macrista Julio Garro tuvo hacia él, calificándolo como “un amigo entrañable”. Según puede verse en su facebook, el mismo "Peque" Garcia, estuvo presente en el exclusivo escenario del bunker de Mauricio Macri el día que ganó las elecciones presidenciales.

Es común que personalidades de la política se saquen cientos de fotos con gente a la que no conocen, sin embargo, no todos tienen acceso a espacios más íntimos, ni mucho menos pueden subirse al escenario junto a Larreta, Santilli, De Angeli, Pinedo y el resto de la primera plana de Cambiemos.

En otras fotos publicadas en su Facebook, se lo puede ver de la mano con la gobernadora electa Maria Eugenia Vidal, junto a la vice presidenta Gabriela Michetti, junto a la Diputada Nacional Elisa Carrió y hasta con el mismísimo Mauricio Macri.

Por el fallecimiento de la joven quedaron bajo la imputación Raúl Ismael García; Carlos Federico Bellone (ingeniero, dueño de la quinta); el empresario dueño de un reconocido boliche platense, Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure, quien ya fue condenado a diez años y ocho meses de prisión por la muerte de Juan Andrés Maldonado, en 2009, frente al boliche Alcatraz de Berisso.

La fiesta

Por las redes sociales circula el audio de una testigo que también da detalles de lo que pasó en esa pileta de unos 3 metros, cuando -según fuentes de la Municipalidad- había unas 3000 personas.

“Un chico la vio, la sacó de la pileta y despejó el lugar porque estaba lleno de gente. Le tomó el pulso, y como no tenía, le comenzó a hacer RCP. La chica tenía la panza hinchada y estaba violeta, con los labios morados”.

Y agregó: “En eso, se acercó un hijo de p... organizador de la fiesta y le dijo al chico: ‘Rajá de acá. ¿Qué haces pel...?’. Lo empujó al chico y él le hizo RCP, pero mal, muy mal. Después, vino el dueño de la fiesta y se empezó a reír: ‘Está jodiendo’, dijo. Luego, agarró a la chica, la puso de costado y le golpeó la espalda para que escupiera”.

Según este testimonio, Yésica estuvo en esa situación unos diez minutos. “Cuando se dieron cuenta que estaba muerta, apagaron la música. Pero nadie se enteró de lo que había pasado, porque mientras intentaban resucitarla, todos seguían bailando”, aseguró.

Más allá de las circunstancias que rodearon a la muerte de la chica, la falta de guardavidas y asistencia médica, el fiscal Garganta investiga la responsabilidad de los funcionarios comunales, agentes de Control Urbano y personal de seguridad que no debió permitir que esta fiesta clandestina se hiciera. Por eso en la carátula figura el delito de “desobediencia e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

De acuerdo a la versión oficial, a la madrugada “los agentes de Control Urbano concurren al lugar” de la fiesta y la clausuran, “no pudiendo desalojar el predio ante la masividad de público presente”. Se rumorea que en la quinta había unas 3.000 personas, pero fuentes de la comuna no explicaron por qué la policía no acompañó a los 10 agentes de Control Urbano.

Hay registro de un acta de contravención de las 4.12 de la mañana y otra de las 6.25. Pero también habría testigos de que patrulleros de la Policía Local que estuvieron apostados en la propiedad se retiraron antes de la 1 de la mañana. La fiesta empezó a las 2.

¿Alguien pagó una coima para que la fiesta se hiciera? ¿Cómo no se pudo evitar un evento que ya había ocurrido una semana antes?

No hay respuestas para esas preguntas. Tampoco para la del papá de Yésica, Juan Uscamayta (67): “¿Por qué tuvo que pasarme esto?”.