Nadie puede negar que en época de elecciones el ambiente político se enrarece, y sin justificación válida la delgada linea que separa la función pública con el proseletismo muchas veces se diluye. Entonces nos mal acostumbramos a tolerar que funcionarios que debieran estar abocados a su función pública, dedican parte de ese tiempo -tiempo que pagamos con nuestros impuestos- a hacer campaña para revalidar sus cargos.
Pero lo que resultaría aún menos tolerable es que se utilicen los fondos del Municipio para costear una "campaña política encubierta", disfrazada de publicidad de "logros" de la actual gestion. Y encomillo logros porque precisamente muchos de esos "logros" no son mérito propio de la actual gestión. El hecho de que el folleto tipo tríptico del Gobierno de la Ciudad de Funes haya llegado a mi domicilio junto con la tasa me obliga a suponer que dicho folleto ha sido diseñado, confeccionado y distribuido con dinero del erario público. Dinero que no abunda, y que a juzgar por el reciente incremento de la TGI de Noviembre 2010 se necesitaba para otros menesteres. Tambien es lógico suponer que las los gigantescos carteles que se lucen en Ruta 9 y Avenida Mitre han sido costeados por el Municipio, haciendo publicidad de los "logros" de esta gestión.
Aún cuando el contribuyente no se recupera del golpe que significó el aumentazo de Noviembre 2010, a la luz de los hechos previamente enumerados podemos inferir que la municipalidad lejos de practicar la austeridad que los tiempos ameritan, se dá el lujo de hacer publicidad de los logros de la gestión 2003-2011 con dinero que bien pudiera ser aprovechado para obras públicas. Y no me refiero solamente a los trípticos y a las gigantografías en via pública, sinó también al dinero que se invierte en "organo de comunicación" oficial de gobierno, que es "La Verdad Funense", en cuyas páginas semanalmente se pueden encontrar carillas completas de publicidad. Respecto del tríptico, no vale el tiempo analizar los supuestos logros, muchos de los cuales no solo tomaron años para su concreción sinó que en ciertos casos -como el pavimento- fueron fruto del trabajo de inversores privados.
Sin perjuicio de lo expuesto, los logros del tríptico tienen "gusto a poco".

