jueves, 6 de octubre de 2011

No es necesario abrazar ningún oso

Omix plantea, en este post que esta nota de Perfil es un pedido de Magnetto hacia el gobierno nacional. El CEO de Clarín estaría solicitando algún interlocutor válido para una salida negociada. Coincido. Puede tratarse de eso. Plantea luego Omix que, ante la inminencia de los coletazos de la crisis en los países centrales, no es mala idea sospesar ventajas y desventajas para atender dicha solicitud. Debido a su ortodoxia, sus comentaristas interpretan que el mensaje es, directamente, "arreglemos con Clarín". Puede ser.

La pregunta sería, según mi punto de vista, qué ganaría el kirchnerismo de negociar con el oligopolio. Porque no se trata sólo de Magnetto, sería un error personalizar. Otra pregunta podría ser: ¿necesita el oficialismo permitirle una salida decorosa a Clarín?

Convengamos en que la pelea, en este momento y aún a pesar de la campaña electoral, no está en un punto caliente. Desde la vereda del oficialismo, claro. Desde la vereda clarinista el antikichnerismo rabioso sigue siendo la tónica. ¿Qué podría ganar entonces el FpV? ¿Más votos de cara al 23 de octubre? No: la elección se encuentra prácticamente sentenciada. No es este el momento para negociar nada, además; cualquier cuestión debe esperar al 24 de octubre. ¿Entonces?

Si algo ha puesto en juego el oligopolio mediático (y empresa diversificada) es su mayor capital simbólico: la credibilidad periodística. A tal nivel que, aún a pesar de sus operaciones de prensa, bien orquestadas -hay que reconocerlo- y en armonía con LA NACION y Perfil, Cristina ganaría por más del 50% de los votos un tercer periodo para esto que se inició en mayo de 2003. ¿Por qué debería entonces el oficialismo permitirle recuperar lo que ellos, por propia iniciativa, dilapidaron? ¿Para qué permitirles, además, recuperar el predicamento de antaño entre sus interlocutores de la Asociación Empresaria Argentina, si muchos de ellos, críticamente, apoyan ahora la reelección de Cristina?

Si miramos el mapa político luego de las elecciones, no existe rival en las lides electorales que sea capaz de aglutinar masa crítica. ¿Qué tiene para ofrecer Clarín entonces? ¿La mano levantada de Silvana Giucidi? ¿El apoyo de Ernesto Sanz para proyectos del oficialismo? ¿El sí de Binner? No tiene sentido. En la mayoría de los casos el punto de no retorno ya ha sido traspasado hace demasiado. Sería imposible de comprender para los votantes de uno y otro lado. El único que perdería, ante una negociación, sería el oficialismo. Uno de sus principales activos políticos: ser visualizado como una fuerza política que se enfrenta a las corporaciones en defensa de los intereses del pueblo.

No es un capital político fácil de acumular. Y sí muy simple de perder. Ya lo decía Kirchner en 2003: gobernar a la Argentina es como ir a elecciones todos los días.

Fuente: http://loshuevosylasideas.blogspot.com