El dólar volvió a ser parte de la agenda económico-política de la última semana y como siempre que es noticia, no fue para bien. En este caso se fortalecieron las restricciones cambiarias y el dólar paralelo escaló a un pico de 5,63 –que hoy está en 5,60- contra el 4,47 oficial. En este contexto, tanto los editorialistas opositores como muchos de los que forman parte de ese colectivo impreciso que es “la gente”, pusieron su grito en el cielo: “No puedo sacar dólares. ¿Estamos en Cuba y no me di cuenta?”, se leía en un muro de Facebook, y debajo de esto la foto con el cartel: “Inconsistencias. La/El CUIT/CUIL/CDI presentaría insuficiente capacidad económica para realizar la operación cambiaria ingresada”. El absurdo de comparar a Argentina con Cuba no es ni siquiera necesario explicarlo, entonces a lo siguiente: si a muchos les parecían absurdas las restricciones cambiarias impuestas por el gobierno y –como mayormente lo era- no tenían necesidad de comprar dólares, ¿por qué fueron a consultar su “insuficiencia”?
No hace falta ser un experto en economía (y no es tal mi caso) para darse cuenta que el efecto que esto produce es el opuesto al que se debería querer: si al gobierno se lo ve paranoico por su falta de dólares (como los editorialistas de grandes diarios lo pintan), lo peor que se puede hacer es ir corriendo a sacárselos. Otra discusión es si las restricciones son la medida correcta. Pero tampoco hace falta haber estudiado economía para saber que (y esto no lo dicen quienes sí han leído de economía) siempre que hay problemas económicos hay alguien que se está beneficiando. En este caso, quién teniendo acceso a dólares, incentive la suba del blue y venda en cuevas a precios altos. Alterando un poco la metáfora de Pagni en su columna del 17/05, el problema no está tanto en la enfermedad o en el médico como en el virus que vive del enfermo.
Mientras tanto, más alejados de la city, ruralistas de la provincia de Buenos Aires hacen presión para no pagar los impuestos que deberían. Es así de absurdo como suena y al igual que en 2008 y siempre, los deseos de este sector son órdenes para los partidos opositores, quienes no dieron quórum para debatir la reforma impositiva y dejaron al oficialismo, con sus 45 legisladores, a solo 2 de los 47 que necesitaban. Ni siquiera acompañaron la iniciativa el FAP y la UCR, que se habían convertido en las últimas semanas en la oposición sensata, acompañando algunas iniciativas kirchneristas. Si se repasan las leyes que votaron a favor (Malvinas, YPF, por ejemplo), se verá que eran aquellas en contacto con la cuestión nacional y por ende ajenas a la coyuntura. No es ese el caso de la reforma impositiva.
El gobierno bonaerense ya dejó en claro que no se rendirá y que hará nuevos intentos por lograr la aprobación de la ley, y a solo 2 legisladores de dicho objetivo, lo más probable es que se logre. Por las dudas entonces, Pedro Apaolaza, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), ya salió a asustar: “Es probable que se nacionalice el conflicto”, advirtió y respondió ante la pregunta de si habría “manifestaciones o eventuales bloqueos comerciales”, que no querrían llegar a eso pero que lo harían si fuera necesario. La magnitud del conflicto parece mucho menor, pero aún así, ¿podría el 2012 llegar a tener mini-resabios del 2008? Y en tal caso, ¿quién triunfará esta vez?
Fuente: Visto desde el sur
