miércoles, 27 de junio de 2012

¿Qué dejó la Plaza de Moyano?

Por José Cornejo

El acto del secretario general de Camioneros, Hugo Moyano, en Plaza de Mayo es difícil de clasificar en términos políticos. Durante su discurso tocó múltiples temas. ¿Cuál fue su objetivo? ¿Un salto a lo político? ¿Lo habrá alcanzado?

1. El primer dato es la reducción evidente de la capacidad movilizadora de Moyano. Es imposible determinar si el apologético Clarín tiene razón (25 mil asistentes) o la Policía Federal (10 a 15 mil). Lo que está claro es que cuantitativamente fue un acto modesto en comparación con aquellos de la avenida 9 de Julio. Quizás por ello el gremialista inició su exposición afirmando que no era un acto de la CGT sino de Camioneros con adhesiones.

2. Otro dato inmediato del discurso moyanista es haber definido a la presidenta de la Nación como su principal antagonista. De esta manera, el sindicalista formaliza su ruptura con el kirchnerismo y su posicionamiento de adversario.

3. Luego insistió sobre el mínimo no imponible de ganancias. Citó el ejemplo de trabajador, Chazarreta, que pagó mil pesos un mes y dos mil el siguiente. Dio muchísimos datos, excepto cuánto gana ese trabajador. Con las tasas vigentes, posiblemente entre 15 y 20 mil pesos mensuales. El reclamo será o no legítimo, pero es transparente en cuánto a qué fracción de los trabajadores Moyano representa.

4. ¡Por supuesto que la presidenta va a finalizar su mandato! expresó Moyano. Sonó bastante irónico, sobre todo con este marco de movilización y teniendo como escolta al duhaldista Gerónimo Venegas. Recuérdese que Venegas tuvo un rol protagónico en el paro de las patronales agropecuarias de 2008.

5. Otra consecuencia que se deduce del discurso y el acto fue que la CGT se dirige hacia un nuevo cisma. La ausencia de la abrumadora mayoría sindical no se explica solamente por la indiferencia de los Gordos. Gremios muy afines ideológicamente a Moyano, como los universitarios (CONADU) o los molineros (UOMA) se vieron obligados a romper, por la posición antikirchnerista del camionero.

6. Probablemente el pasaje más lúcido tenga que ver con haber identificado a la patronal, la UIA más específicamente, como el enemigo de clase. Fue cuando se refirió a los “gerengados, mezcla de gerentes y delegados”. Es cierto también que lo primero que invoca esta reflexión es a José Pedraza, histórico dirigente de la Unión Ferroviaria y homicida intelectual de Mariano Ferreyra. Moyano debería prestar atención a sus adláteres en este tema que tanto lo interesa.

7. Otro punto para reconocerle al camionero fue su preocupación por problemas más agudos de la realidad argentina, como la vivienda y los tercerizados, muchos en el Estado. Es cierto también que fueron alusiones genéricas, excepto para cuestionar duramente a los intendentes del Conurbano e indirectamente a los gremios estatales, en particular, su enemistado Andrés Rodríguez de UPCN.

En síntesis: si la política – en especial dentro del peronismo- es construir frentes cada vez más amplios, el acto de Moyano no fue “un salto a la política” (al decir de Clarín). En cambio, podría decirse que fue un refugio en lo gremial, y de una fracción de la CGT, ni siquiera de su conjunto. Como si Moyano, en un momento de enorme poder económico y legitimidad social, decidiera morder la banquina.

Fuente: Agencia Paco Urondo