Vos y yo estamos colonizados. Semántica, ideológicamente. Estamos atravesados por nuestra historia y la de quienes nos precedieron. Nos mimetizamos en nuestro círculo social y respondemos positivamente cuando nuestras aferencias refuerzan nuestras preconcepciones. Así, cuando Cristina dice que la AUH es el plan más importante a nivel mundial en destinar parte del producto bruto interno a los sectores más vulnerables de la sociedad, quienes entendemos que la solidaridad y la inclusión son valores fundamentales para el desarrollo de una sociedad, inflamos el pecho de orgullo y decimos fuerza morocha.
Hay, por el contrario, quienes piensan que la AUH es una dádiva, una limosna que baja del Estado para cimentar el voto clientelar. No voy a decir que me dan asco (y mucho menos alegría a mi corazón) pero sí me dan ganas de sacudirlos un poco y esperar a que se les caiga una idea. Como vos y yo, están colonizados, sólo que respondiendo a idearios diferentes.
Buenos Aires, la Ciudad argentina, históricamente colonizó a las provincias. Las razones del atraso, la marginalidad y la pobreza del interior argentino -no solamente, ojo- pueden buscarse en la riqueza del Buenos Ayres y los planes de sus clases dirigentes unitarias. Salvajes. La centralidad porteña. Dios atiende en Buenos Aires, pibe.
La colonización impone valores. Buenos Aires supo imponerlos con éxito en el pasado. El éxito en la imposición de los mismos es lo que construye la nueva estructura de pensamiento. El kirchnerismo, depositario de un ideario claro, enfrentado al de algunas clases dirigentes centralistas, falla en hacer penetrar sus valores en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en algunas regiones de la rica pampa húmeda. Eso que intentamos transmitir (y decimos que fallamos en comunicar y suena tan alfonsinista) es lo que muchos porteños perciben como ajeno, extraño a su territorio y al sistema de valores que sostienen y los aglutina. Es una de las razones históricas del antiperonismo capitalino, de las reacciones azoradas de las clases ilustradas porteñas ante las patas del negrerío en las fuentes. Es la reacción ante una colonización. De esta manera muchos ciudadanos de la CABA, por resistir la penetración que el kirchnerismo intenta realizar, por enfrentar los valores que el kirchnerismo intenta imponer, construyen una mística. Quizás delgada, finita, pero mística al fin: la de crear su propia autonomía, la de defender sus valores y su legado, su historia.
Fuente: http://loshuevosylasideas.blogspot.com/