miércoles, 10 de agosto de 2011

Una autocrítica de Peronistas

El 24 de julio pasado, el Peronismo fue derrotado ampliamente en las elecciones generales de la provincia de Santa Fe. Este resultado tiene el ingrato honor de ser el peor desde 1983, año de la recuperación de la democracia. No obstante, en algunas comunas y específicamente en la categoría Diputados, gracias a la admirable labor individual de la cabeza de lista, se consiguieron números favorables. Esto benefició a varios que de otra manera no hubieran obtenido sus bancas. Mención especial merece, también la auspiciosa performance desarrollada por los jóvenes, logrando representación en la Cámara baja provincial e insertando, por otra parte, referentes propios en la lista de diputados nacionales.
Estas atinadas salvedades, no invalidan lo anterior, vislumbrándose una profunda crisis partidaria que amenaza con la desintegración del justicialismo local y regional. La tan mencionada "unidad", en la práctica no se trato más que de una foto, sin base en un inteligente programa de gobierno que contemplara los principales aspectos sociales, económicos e institucionales de la provincia. Esto fue producto de una desacertada forma de construcción política, anclada en el egoísmo y la mezquindad que concibe al militante como un empleado, no como lo que simplemente es: un militante. "Conducir no es mandar, es persuadir", decía el Gral Perón. La traición estuvo a la orden del día. Dirigentes que en épocas pasadas demandaban organicidad, en esta oportunidad transgredieron los límites de la disidencia, integrándose a las filas de espacios ajenos al partido.
Esto no quita relevancia al sectarismo de otros, que amparados en la defensa del gobierno nacional en funciones, amenazaban con ir por afuera de la estructura y desconocer la instancia de internas partidarias, que tienen como objetivo instituir a un candidato común en el marco de la concordia.
La lectura errónea de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales de la región fue otra de las causantes de este lamentable desenlace. Una campaña electoral que puso en valor la agresión en vez del diálogo, ganó la enemistad de la mayor parte de la ciudadanía, que prefirió elegir otras opciones a ver conculcada su libertad de pensar.
Esta situación, antes que favorecer al proyecto nacional comandado por la compañera Cristina Fernández de Kirchner, conspira contra el mismo, tornando sinuoso el camino hacia las presidenciales del mes de octubre. Ya se perdió Santa Fe, se perdió Capital Federal. Es nuestro más hondo deseo contribuir a la realización de la magna causa popular representada en la actualidad por el kirchnerismo. Solo pretendemos aportar en ese sentido:

Firman: Ariel D`Angelo; Leticia Battaglia Martorana; Luis Tolarovich; Luis A. Reinoso; Carlos Hyon; Carlos Ciarroca; Amarcu Varela; Luciano Dalesandro; Alexis Feldman; Daniel Gonzalez; Marcelino Ledezma; Luque Gonzalez; Juan Manuel Travagliante.