miércoles, 12 de octubre de 2011

La no campaña

Por Sergio Fernández Novoa

El jefe de la corresponsalía que tiene en la región una de las agencias de noticias más importantes del mundo no logra convencer a sus jefes, en el viejo continente, de lo que ocurre con las elecciones en la Argentina. Entre la fatiga y el desencanto lo resume así: no pueden creer que a veinte días de las elecciones presidenciales la campaña electoral brille por su ausencia.

Mi interlocutor no es un novato, sino un periodista avezado que cubrió las últimas treinta y cinco elecciones que hubo a lo largo y ancho de América Latina. “Ni siquiera en aquellos casos donde el resultado estaba cantado observé algo así”, me dice con desconcierto mientras imagina el rostro enrojecido e incrédulo de sus jefes. “Hasta en la reelección de Lula, de la que nadie dudaba, hubo más campaña que la que hay ahora en la Argentina”, agrega como quien ensaya una explicación para sus superiores. Su sorpresa es la de sus editores y poco tiene que ver con un prejuicio. Se trata de un juicio que se alimenta del fuerte contraste entre el acontecer político europeo y la actualidad regional.

América Latina vive un período excepcional. Su situación económica es mejor, en términos relativos, que la de los denominados países centrales. Al mismo tiempo, sus pueblos están discutiendo política, involucrados en la construcción del presente como en los mejores momentos de su historia.

Para que se produzca una confrontación, cualquiera sea su naturaleza, son necesarios al menos dos contendientes. En el caso que nos ocupa, partidos políticos y fuerzas ideológicas que sean más o menos antagónicas y que expresen programas con iniciativas disímiles. En la Argentina, sin duda, dichas fuerzas divergentes existen, aunque las identidades partidarias se hayan debilitado y aún esté abierto el proceso de reconfiguración de expresiones políticas y tradiciones ideológicas que se inició en la década del noventa.

Luego de consultar a todos los sectores se elaboró una reforma política que produjo una inédita distribución equitativa tanto de los recursos públicos destinados a los candidatos como del espacio radial y televisivo necesario para difundir sus propuestas. Además, eliminó los aportes económicos de empresas y corporaciones a las fuerzas que compiten electoralmente. De este modo, desde el partido que obtuvo más votos en la última elección hasta candidatos de pequeñas agrupaciones tuvieron la posibilidad de hacerse oír. El dinero que “apostaban” las grandes empresas antes de cada elección quedó fuera de juego.

En cuanto a la relación entre la retórica de campaña y los electores, también se modificó. Hasta hace poco tiempo, las campañas electorales de algunos sectores sólo interpelaban a los militantes de su arco ideológico, en una disputa que parecía más una interna entre fuerzas similares que una elección general. La superación de este fenómeno se verifica, por ejemplo, en la campaña electoral de Jorge Altamira, candidato del Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

Entonces, qué sucede. Por qué multiplicamos las preguntas y no damos con la respuesta que pueda explicarnos los motivos de la no campaña electoral a tan pocos días de las elecciones presidenciales. La respuesta no es otra que la estrategia elegida por los contendientes.

Quizá ayude a nuestro interlocutor pensarlo por este lado. Pese a los cada vez mayores embates corporativos mediáticos, el oficialismo continuó su labor cotidiana. Su estrategia no fue otra que seguir con la gestión del Estado, que en definitiva es lo que produjo las mejoras socioeconómicas que el pueblo argentino percibe. Sin dejar lugar a dudas respecto de lo que propone el proyecto encabezado por Cristina Fernández de Kirchner.

Por este camino llegó el resultado de las primarias y se desarrolló este inédito pasaje previo a las elecciones. Un contendiente seguro de sus fortalezas, que ocupa el centro de la escena, y otro que tira golpes al vacío, sin ton ni son, como si tuviese los ojos vendados y que parece condenado, irremediablemente, a la derrota.

Fuente: Diario Registrado