martes, 1 de julio de 2014

A 40 años de la muerte de Perón

Por Elabas Ave

Me recuerdo, con trece años, viendo a Isabelita anunciar la muerte de Perón, ese lunes 1° de julio de 1974. En realidad, fue algo que no me sorprendió, porque ya los días anteriores se decía que en cualquier momento se iba a producir el fallecimiento. Y tengo presente la angustia que tuve, la tristeza silenciosa en el rostro de mi padre y la preocupación por el futuro.

Ese día fue la muerte del personaje político argentino más importante del siglo XX y que ha trascendido y llegado a nuestros días. No sólo fue el estratega, el líder, el conductor. Fue mucho más que eso y todo eso.
Porque Perón cambió todo lo que se venía dando hasta entonces. Se introdujo en el mundo de los postergados y los tironeó para que lo acompañaran al poder y, desde allí, provocar todas las transformaciones políticas, económicas, sociales y jurídicas impensadas hasta entonces.
Y no sólo fue su política social y económica la que trascendió, sino la defensa de los intereses nacionales y la reivindicación de pertenecer a esta parte del mundo. Era un pragmático pero siempre con el mismo norte: el reparto de la riqueza y la defensa de los intereses nacionales y regionales.

Siempre revaloricé a Perón, a pesar de mis enojos con acné. Y amando a Evita, supe que él era el líder e ideólogo del movimiento nacional y que la antinomia con ella era falsa, una zoncera más de las tantas que los medios de comunicación y la historiografía liberal han tejido, maraña en la que muchos se vieron envueltos, a pesar de considerarse estar de vuelta.

A cuarenta años de su muerte, se puede decir que su vida ha sido tan trascendente que aún hoy los jóvenes de la era inalámbrica reivindican sus banderas. Y para ello fue necesario que alguien se subiera nuevamente a la colina a observar por dónde andaba el enemigo y qué es lo que había que hacer para combatirlo.
Y esa persona que siguió sus pasos en el siglo XXI, tuvo mejor suerte. Porque la esposa que lo sobrevivió es el mejor cuadro político de esta época y tiene la misma mira, las mismas ideas y desarrolla su gobierno con ese mismo norte.
Gracias a Perón estuvieron Evita, Néstor y está Cristina. Y, por lo menos, podemos ver un cacho de justicia en el poder. ¡Gracias General!

Fuente: Nestornautas