jueves, 25 de septiembre de 2014

CFK en la ONU

Un discurso para atesorar, el que diera en el día de ayer la Presidenta, Cristina Fernández, en la 69° Asamblea Anual de las Naciones Unidas.
Digo para atesorar, porque en su disertación, la Presidenta hizo referencia a los temas de agenda de nuestro país y nuestro continente – Fondos Buitres; Malvinas; y atentado a la AMIA-, y los resignificó en un contexto global sin dejar pasar la oportunidad de evidenciar las contradicciones propias del cinismo estadounidense y europeo.
Cristina hablo del terrorismo, el publicitado como enemigo mundial aun cuando para las potencias occidentales la visión de un grupo o un país cambia casi de la noche a la mañana – la reunión entre los cancilleres de EEUU e Irán da testimonio-, pero también hablo del terrorismo económico financiero invisibilizado adrede por aquellas.
Puso sobre el tapete las contradicciones flagrantes que se señalan sobre ese mutante constante al que denominan terrorismo, que tiene como característica fundamental el haber sido formado a nivel militar y armado por esas potencias, al tiempo que argumentó sobre la capacidad de daño del otro terrorismo; el avalado por el “mundo libre” y defendido específicamente por el Poder Judicial de Estados Unidos.
De igual forma, dio cuenta del fracaso estrepitoso que han significado los caminos de la guerra y el exterminio contra el primer terrorismo, que vergonzosamente se pretenden tutelar en nombre de la paz y la libertad, y en este sentido, advirtió que en tanto estas son fruto de un orden mundial en el que la multilateralidad es una expresión de deseo, resulta irracional pensar que pueden obtener resultados distintos a los reales.
De ahí su apuesta a dejar sentado la necesidad de democratizar la ONU y dar por tierra con el vetusto Consejo de Seguridad, incapaces de resolver, desde diferendos como el de nuestras Islas Malvinas, hasta ataques masivos a poblaciones civiles como el de Israel en la Franja de Gaza.
Cristina sentó una postura política pública enunciando situaciones de dominación de la geopolítica que subyacen en cada conflicto, en un mundo en el cual la hegemonía está en crisis.

Fuente: Coluna Norte