viernes, 9 de octubre de 2015

Desesperación

La semana de campaña que está culminando, ha estado signada por el descenso en las encuestas que ha venido teniendo el candidato de Cambiemos- pro, Mauricio Macri, desde el Niembro gate en adelante; algo a lo que han referido medios oficialistas y opositores, y que cuadra en un escenario donde aún con un pequeño crecimiento en la intención de voto por parte de Sergio Massa, la hipótesis que continúa en franco fortalecimiento, es la de una definición el 25 del corriente.

Desde el lunes a primera hora, cuando los voceros de campaña del pro empezaron a repetir su cuasi imploración para que Felipe Solá decline su candidatura a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, argumentando que es la única forma de que no gane Aníbal Fernández - discurso que se reiteró sistemáticamente hasta ayer y fue publicitado con no poca estima pro parte del sector más gorila de los multimedios opositores-, hasta ayer, con la aparición en escena del Intendente de la CABA rodeado del peronismo outsider añejado, han sobrado las muestras de una urgencia por acomodar el discurso de campaña para frenar la caída como sea.

Es que Mauricio Macri y sus laderos, que también a diario necesitan repetir como un mantra ante todo micrófono al que acceden que va a haber ballotage; señal inequívoca de la urgencia por reinstalar un clima que cada vez parece más alejado, están ingresando en una suerte de espiral de desesperación que los lleva a protagonizar hechos que quedan en evidencia por su búsqueda netamente efectista.
Ahí cuadra el coro contra Felipe Solá, así como también, la inauguración de la primera estatua a Juan Domingo Perón en la CABA; suceso que al margen de ser un insulto a la memoria y obra del General, puede terminar convirtiéndose en un arma de doble filo para las aspiraciones macristas.
Es que, si Macri siempre pretendió aparecer como el candidato netamente opositor que de hecho, logró contener a la mayor parte del voto antiperonista, su foto de ayer, con el peronismo más viejo; rancio; y ajeno a la palabra legitimidad, aparece como una forma de espantar a sus votantes naturales, y por otra parte, difícilmente le permita arrebatarle algún voto peronista a Massa – sigue vigente, más que nunca, aquello de que el votante peronista de Massa jamás se inclinaría por una opción como Cambiemos que nuclea a todos los dirigentes que habitual y públicamente desprecian al peronismo-.
El escenario continúa abierto pero como me ha dicho más de un conocido que no adhiere al Movimiento Nacional y Popular, el candidato de Cambiemos se viene colocando en el lugar del derrotado.

Fuente: Columna Norte