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viernes, 17 de octubre de 2014

Por eso somos Peronistas

Que vamos por el Chori y la Coca.... y si hay ¿por qué no?
Que votamos el escudito y la foto... y si lo tenemos ¿por qué no?
Que nos llevan en micros y camiones... y si alguien los pone ¿por qué no?
Que nos gusta el poder... y si hacemos política ¿por qué no?
Que somos duros para entender "otras razones"...y si tenemos convicciones ¿por qué no?
Que siempre estamos confrontando... y si vienen a jodernos ¿por qué no?
Que somos fachos, que somos zurdos... y si el problema es de ellos y no nuestro ¿por qué no?
Que nos la pasamos cantando la Marchita...y si la tenemos ¿Porque no?

¿Que la culpa de todo la tuvo Perón...? 
Y sí, eso es cierto. La culpa de todo la tuvo Perón. 
Por eso somos Peronistas.

Porque los días más felices en la Argentina fueron, son y serán Peronistas;
Porque las vacaciones las inventó Perón. 
Porque la jubilación la inventó Perón. 
Porque el Estatuto del Peón lo inventó Perón;
Porque la enseñanza pública para todos la inventó Perón.
Porque las Convenciones Colectivas de Trabajo las inventó Perón.
Porque la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política las inventó Perón;
Porque siempre llegamos al Gobierno por el voto del pueblo.
Porque no necesitamos entenderlo.
Porque somos el Pueblo.
Por eso somos Peronistas.

Porque de los aviones en el 55 no tiraban choripanes. Eran bombas. Y nosotros estábamos igual.
Porque cuando nos fusilaba la Argentina Institucionalista de la Libertadora, no se preocupaban por "las formas" los grandes demócratas de la Patria.
Porque en esa oscura época, si tenías el Escudito, la Foto o cantabas la Marcha ibas en cana.
Porque durante la Resistencia nadie te llevaba en micro o en camión a poner "caños".
Por eso somos Peronistas.

Porque luchamos 18 años para que vuelva el General, y se nos murió enseguida.
Porque nos dieron manija y nos peleamos entre nosotros.
Porque, como siempre, después nos corrieron a todos.
Porque nos bancamos la tortura, nos secuestraron, nos comimos las peores cárceles, nos exiliamos. Pero igual seguimos luchando. Poniendo el cuero cuando muchos estaban debajo de la cama.
Por eso somos Peronistas.

Porque después de tanta lucha, nos ganó Alfonsín. Pero seguimos. Si hasta lo apoyamos en Semana Santa y el muy turro nos pagó con el Punto Final y La Obediencia Debida.
Porque fuimos a internas y ganó El Turco. Y le hicimos la campaña. Y después nos cagó a todos.
Por eso somos Peronistas.

Porque seguimos a los ponchazos. Sin choripanes ni cocacolas. Pero nos ganó la Alianza, y en el 2001 explotó todo y explotamos todos. Y nos volvimos a hacer cargo del quilombo.
Sí ! los brutos, los mafiosos, los fachos, los zurdos de mierda, los cabecitas.
Porque salvamos al País del incendio que provocaron los "Demócratas", los "Cultos", los "Doctores", los "Masters En la Concha de la Lora".
Por eso somos Peronistas.

Por todo y a pesar de todo volvimos con Nestor, y esta vez nos quedamos para siempre con Cristina. 

Porque a la izquierda del Peronismo no hay nada. Porque a la derecha está el 2001, el Turco traidor, la defección de Alfonsín, la dictadura Gorila del 76, la proscripción de 18 años, los fusilamientos, el golpe gorila del 55, el bombardeo a Plaza de Mayo, la década infame, el golpe a Yrigoyen, el fraude patriótico, la oligárquica generación del 80, Roca y el genocidio contra nuestros hermanos Aborígenes, los salvajes unitarios, los traidores a la Revolución de Mayo.
Por eso somos Peronistas.

Con la sabiduría del General.
Con la pasión de Evita.
Con la osadía y la desfachatez de Néstor. 
Con la conducción de nuestra compañera Cristina.
CUESTE LO QUE CUESTE Y CAIGA QUIEN CAIGA, esta Patria será Justa, Libre y Soberana.

martes, 1 de julio de 2014

A 40 años de la muerte de Perón

Por Elabas Ave

Me recuerdo, con trece años, viendo a Isabelita anunciar la muerte de Perón, ese lunes 1° de julio de 1974. En realidad, fue algo que no me sorprendió, porque ya los días anteriores se decía que en cualquier momento se iba a producir el fallecimiento. Y tengo presente la angustia que tuve, la tristeza silenciosa en el rostro de mi padre y la preocupación por el futuro.

Ese día fue la muerte del personaje político argentino más importante del siglo XX y que ha trascendido y llegado a nuestros días. No sólo fue el estratega, el líder, el conductor. Fue mucho más que eso y todo eso.
Porque Perón cambió todo lo que se venía dando hasta entonces. Se introdujo en el mundo de los postergados y los tironeó para que lo acompañaran al poder y, desde allí, provocar todas las transformaciones políticas, económicas, sociales y jurídicas impensadas hasta entonces.
Y no sólo fue su política social y económica la que trascendió, sino la defensa de los intereses nacionales y la reivindicación de pertenecer a esta parte del mundo. Era un pragmático pero siempre con el mismo norte: el reparto de la riqueza y la defensa de los intereses nacionales y regionales.

Siempre revaloricé a Perón, a pesar de mis enojos con acné. Y amando a Evita, supe que él era el líder e ideólogo del movimiento nacional y que la antinomia con ella era falsa, una zoncera más de las tantas que los medios de comunicación y la historiografía liberal han tejido, maraña en la que muchos se vieron envueltos, a pesar de considerarse estar de vuelta.

A cuarenta años de su muerte, se puede decir que su vida ha sido tan trascendente que aún hoy los jóvenes de la era inalámbrica reivindican sus banderas. Y para ello fue necesario que alguien se subiera nuevamente a la colina a observar por dónde andaba el enemigo y qué es lo que había que hacer para combatirlo.
Y esa persona que siguió sus pasos en el siglo XXI, tuvo mejor suerte. Porque la esposa que lo sobrevivió es el mejor cuadro político de esta época y tiene la misma mira, las mismas ideas y desarrolla su gobierno con ese mismo norte.
Gracias a Perón estuvieron Evita, Néstor y está Cristina. Y, por lo menos, podemos ver un cacho de justicia en el poder. ¡Gracias General!

Fuente: Nestornautas

lunes, 1 de julio de 2013

Juan Domingo Peron: 39° aniversario de su ida al cielo

Juan Perón, directo al corazón

Hubo un tiempo en que las voces poblaron la Plaza y se agitaban las banderas en lo alto y la música más maravillosa se hacía sentir esperanzada. Se había establecido un diálogo importante entre el poder y el pueblo y se había comprendido que la movilización era la principal herramienta para sostener los cambios profundos que el país llevaba adelante, cambios que no solo construyeron la matriz social del Movimiento sino que hasta hoy, y a pesar de todas las derrotas sucedidas, siguen poniendo a la Argentina 50 años delante de los países de América Latina.

El ideario colectivo de mayor justicia y de igualdad se corporizó en el Coronel del Pueblo que había llegado a gobernar por voluntad de la soberanía popular, como siempre, y en el programa que recogía las principales reivindicaciones de las clases populares: Salud pública, mejor y más educación, más justa distribución del ingreso, industrialización, salarios justos, sistema previsional y de obras sociales, protección de los sectores más vulnerados, inclusión de la mujer en igualdad de derechos como principales ejes de un Gobierno Popular que potenció al Estado como principal árbitro de los conflictos.

Perón no solo fue el más preclaro de los dirigentes de la época, a los que les sacaba años luz a todos ellos juntos. Ni Frondizi, ni Balbín, ni Palacios, ni los Ghioldi, ni Sabattini tenían estatura para alcanzar la sombra de Perón. Fue un intelectual brillante, un hombre de una inteligencia superior que supo comprender las demandas de su tiempo y hacer realidad un proceso de cambios que alterarían para siempre la realidad argentina. También, hay que decirlo, el último de los militares sanmartinianos y parte del único ejército que comprendió al pueblo.

Le dio al Pueblo objetivos a alcanzar y puso su empeño en los logros, visualizó como ningún otro el horizonte de llegada y pudo, en tanto, mantener el rumbo en alianza con los sectores que se sintieron parte del proyecto más abarcativo hasta entonces conocido por los arrojados a la interperie por los mandantes en el  pre-peronismo.

Construyó un espacio político de mayorías, interpretó sus demandas y supo articular la respuesta más equitativa posible.

Dejó su palabra como un legado insoslayable para los que se animan a recorrer el camino de los pueblos. Los fundamentos de una acción inquebrantable al servicio de las clases populares están documentados en su herencia trascendente.

Fue un pacifista al que le reprochan no haber llevado al país a la guerra civil los mismos cobardes que masacraron al pueblo y que son los mismos a los que el pueblo señalará como asesinos por siempre.

Lo excomulgaron, lo persiguieron – a él y a sus ideas – lo desterraron, por defender un proyecto de país más justo, más igual, más equitativo y solidario. 

Su nombre fue un grito de resistencia, un desafío al orden establecido por el horror que lo sucedió y a la vez síntesis de las aspiraciones populares a vivir mejor.

Juan Perón murió el 1º de Julio de 1974, el día había amanecido gris y lluvioso. Tenía 78 años, era el presidente de la Nación elegido por tercera vez por voluntad del pueblo. Un patriota y un soldado de la causa de los trabajadores. Había marcado a fuego 30 años de la vida argentina y sembró banderas de justicia que levantarían generaciones enteras. El dolor atravesaba la despedida en las calles, una terrible sensación de orfandad se apoderó del espacio y los interrogantes sobre el día después se precipitaban con la lluvia.

Nadie imaginaba que las voces ya no volverían a poblar la Plaza por mucho tiempo y que en lugar de ellas abrumaría el silencio de los pañuelos blancos.

Fuente: Peronismo Rebelde

jueves, 19 de julio de 2012

Perón, el FMI y el Dólar

En casi todos los países adheridos al famoso Fondo Monetario internacional se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones”

Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, enseguida, destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del gobierno para investigar a este”monstruo tan peligroso”, nacido según tengo memoria en los sospechosos acuerdos de Breton Woods. El resultado de este informe fue claro y preciso: en síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo. Yo, que tengo la ventaja de no ser economista, puedo explicarlo de manera que se entienda.

La política de las “áreas monetarias”, después del abandono del patrón oro, ha sido fructífera en acontecimientos donde siempre el negocio ha estado de por medio. Mediante diversas maneras de deformar la realidad, se ha conformado ya una larga historia a través del “área esterlina” como el “área dólar” y, aunque el pretexto fuera dar respaldo indirecto a las monedas de los países pobres de reservas de oro, en realidad de verdad, verdad todo ha sido una nueva forma de especular con la buena fe de los demás.

Hasta después de la Primera Guerra Mundial existió el “área esterlina”, que cobijó a numerosas monedas merced al oro de Inglaterra, que la guerra fue llevando paulatinamente hacia Fort Knox, hasta el extremo de que Gran Bretaña se vio en un grave problema para sostener su área monetaria. Lo intentó hacer fundando el Banco Central de Inglaterra y declarando a renglón seguido que, si antes el área esterlina estaba garantizada por el oro de Inglaterra, ahora lo estaba por el imperio inglés.

Pero resulta que Estados Unidos en el ínterin había acumulado casi el 80% del oro del mundo y dicta su famosa Ley Fiduciaria que establecía que quien presente un dólar en el Banco de la Reserva Federal recibiría su equivalente en oro. Esta promesa, aunque jamás se cumplió, tuvo la suficiente atracción natural como para forzar hacia el nacimiento del “área dólar”. Es así como, desde ese momento, el dólar pasa a ser la moneda de cambio en el mundo occidental, en tanto la esterlina deja de serlo.

Desde entonces, así como antes todas las semanas, desde la Torre de Londres, los ingleses anunciaban el valor oficial del oro, frente al pueblo y de viva voz, Wall Street se encargó de reemplazarlos en silencio y desde sus oficinas de la quinta Avenida, fijando el valor de la Onza Troy por el dólar americano sobrevalorado, con un precio político que, no obedeciendo a la ley de oferta y la demanda en el mercado áureo-internacional, les permitiera cobrar un Royalty en todas las operaciones en que interviniera esta moneda de cambio.

Poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, la pérdida de gran parte de la reserva oro de los Estados Unidos amenazaban gravemente la existencia del “área dólar”, gravedad que sigue aumentando con los gastos de posguerra, con lo que USA se colocaba en situación parecida a la de Inglaterra después de la guerra anterior si alguna Nación conseguía la formación de esa reserva. En consecuencia era preciso crear el instrumento necesario para consolidar el”área dólar”. El Fondo Monetario internacional fue la solución. En él participarían la mayoría de los países occidentales, comprometidos mediante una larga contribución al fondo, desde donde se manejarían todas sus monedas, se fijaría no solo la política monetaria, sino también los factores que directa o indirectamente estuvieran ligados a la economía de los asociados. La realidad después se encargó de ir mucho más allá, como podemos ver ahora, cuando llega la hora de los lamentos.

He aquí alguna de las razones, aparte de muchas otras, por las cuales el Gobierno Justicialista de la República Argentina no se adhirió al fondo Monetario Internacional. Para nosotros, el valor de nuestra moneda lo fijábamos en el país, como también, nosotros establecíamos los cambios de acuerdo con nuestras necesidades y conveniencias. Para el intercambio internacional recurrimos al truque y así nuestra moneda real fueron nuestras mercaderías. Ante el falseo permanente de la realidad monetaria internacional y las maniobras de todo tipo a que se prestaba el insidioso sistema creado, no había más recurso que hacerlo así o dejarse robar impunemente.

Ha pasado el tiempo, y en casi todos los países adheridos al famoso Fondo monetario Internacional se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del”Mundo libre”, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida.

Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás.

Juan Domingo Perón (1967)